Surcar las calles del centro abrarrotado con la luz del sol subida en las fachadas de Málaga. Dejarse llevarse por el aroma mezclado de la sal marina y las flores de una primavera bulliciosa que parece esperar este domingo especialmente para estallar en su explendor. Fijarse en los detalles de una ciudad que se engalana, se viste e incluso de peina con sus mejores galas de niña guapa mediterránea y deleitarse con cada esquina, con cada calle, con cada recodo y plazuela. Entremezclarse entre el gentío impaciente que desde los más tempraneros rayos de sol se acomoda y sitúa en la primera fila de la más hermosa y apasionante representación de la historia más grande que el hombre haya conocido. Aferrarse al itinerario con la ambición de captar con la cámara la mejor toma, el mejor plano, el momento único e irrepetible que no volverá a producirse jamás en el espacio tiempo de una ciudad que alegre y festiva disfruta ya de los primeros instante de su momento más intenso... Es Domingo de Ramos y toda la ciudad lo refleja...
El color, la luz, la vida se intuye y encuentra a la vez por los rincones de una ciudad que se reconoce como ningún otro dia lo hace, que se rediseña y se sueña nuevamente en los ojos de los que la contemplan, en las manos de los que la plasman a pincel y oleo, en los sentimientos de poetas cuyos sonetos nunca parten del puerto de sus labios, en la emoción de aquellos que la aman y la viven dia a dia y en la sorpresa de los que la conocen por primera vez y aún no saben que han quedado presos eternamente...
Y en medio de todo la serenidad de un Cristo que reconoce y acepta la algarabía y la alegría del momento efímero que pasará en unas horas. Su mirada perdida contrasta con la luz que desprende. Su gesto sobrio deja entrever la reflexión del que espera lo que conoce y conoce lo que le espera... Y allí, en medio de las miles de almas que agitan sus palmas y cuelgan las ramas de olivo de sus solapas a modo de escudo de una ejercito pacífico, encuentro tu mirada en la lejanía y sé que todo comienza. Que a pesar de la multitud estamos solos tú yo en este viaje que me impongo y me impones... un viaje cuya meta es tan imprecisa como incierta, y del que sé, como lo sabes tú, no había escapatoría. Sólo nos faltó saber cuando, pero ambos sabíamos que habría que hacerlo. Te miro erguido sobre la pollina, tus dedos al aire dibujan la V de victoria y yo siento y pienso que es tu modo de llamarme por mi nombre, de decirme que te busque en todo cuanto sienta, piense, vea, experimente, intuya, me haga estremecerme, enfadarme, ilusionarme... Que te siga con los ojos cerrados apra recuperar esa fe que olvidé en algún lugar de mis dias más tristes y oscuros y lo hago de nuevo incondicionalmente... Te veo girar en la doble curva y entiendo que esto es sólo el comienzo, el inicio y que debo ser fuerte, que debo abrir mi alma, mi corazón y mi mente como lo hacía hasta hace bien poco. Que todas las cosas que busco podré encontrarlas si estoy atento, si te busco abiertamente...
Y así lo hago durante todo este domingo... recordando entre los varales de Salutación que la amistad está por encima de instituciones, de organismos, de juntas y gobierno... y que no hay mayor traición que la que viene del amigo camuflada entre sus labios al hablar o subida inmisericorde sobre un mismo beso... Sé que debo pasar página como lo haces bajo el olivo del Prendimiento, sé que debo olvidar para que el dolor no se convierta en desconsuelo...y me acurruco callado en las manos de mi virgen niña del Dulce Nombre... dulce nombre, dulce mirada, dulces lágrimas que intuyo me recorren calladamente por dentro. ¿Dónde cometí el error de amar tanto y demasiado y hacerlo a corazón abierto?. ¿Cuando cometí el error de decir quién soy, qué soy y qué siento?... ¿En qué momento me desvié del camino y si no lo hice, porqué he de pagar tan alto precio?... Y mirando TU imponente figura quiero mantener la Esperanza en el AMOR... Que si por amar debo rendir cuentas habré de hacerlo de esta misma forma otras ciento... No sé ser de otra forma, no se entender la vida de otro modo ni manera y no hubo, ni habrá ni ha habido en mi distinto criterio...
Te miro postrado de rodillas, aceptando ante el angel lo que te impone el deber y tu primera lección acude a mí como un destello: Aceptar... aceptar lo que la vida nos impone y empezar desde ese momento a construir, a crear, a vivir con la capacidad de atajarlo, creerlo e incluso vencerlo. Aceptar quien se es, con las limitaciones, con la capacidad de errar y de equivocarse en cualquier situación y momento. Y subido en las bambalinas te pido el Gran Perdón de haberte apartado de mi en aquellos difíciles momentos. Te ruego Amparo nuevamente con la humildad del que te necesita tanto en cada minuto de su vida y su sustento.
Sé que ya no hay vuelta atrás, que de nada vale recordar las palabras que hirieron, que no puedo esperar consuelo ni comprensión por parte de aquellos que en su momento no quisieron hacerlo... y clavando mi mirada en tus cabeza baja, me Presento ante tí, frente a tí, aceptando cuan empinado sea este camino que hoy comienzo y solicitandote tenga la Salud necesaria para entender como siempre el por qué de lo que hago en cada momento...
Es ya Lunes Santo y sé, que quedan muchas piedras en esta mochila que cargo...pero sé tambien que ya no estoy sólo, que esto sólo es, un nuevo comienzo...
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