miércoles, 20 de abril de 2011

Martes Santo. El olvido...


Son casi las dos de la mañana y voy caminando lentamente por una calle Carretería completamente vacia. Me acompaña mi mp3, la cámara de fotos y el trípode y a los sones de mis bandas sonoras bajo la calle, que suele estar repleta, en completa soledad. Divago y lanzo mis pensamientos sobre los regueros de cera que me flanquean... ningún otro dia del año se puede tener la sensación y la posibilidad de recorrer esta calle de este modo, de contemplar y dejarse llevar por los recuerdos y las emociones que fielmente me guarda  entre sus  portales y balcones con aromas a túnicas de terciopelo morado y diferente escudo... Aún siento las sensaciones que en el aire se perciben nítidas a incienso y flores. Acaba de pasar la Estrella, no hay duda... y sin embargo en mi cabeza se entremezclan difuminadas las imágenes que la cámara acaba de captar no hace muchos minutos... Tu perfil, tu barba menuda y desaliñada, tu corona de espinas, tus potencias, los regueros de sangre sobre tu mejilla izquierda, tu nariz menuda y perfecta, tus labios entreabiertos...tus ojos color miel y tu mirada al infinito... 
A penas si he andado unos metros y el vacio me inunda por completo...acabo de darme cuenta de que ha sido Martes Santo... y es que para mí ya no exiten los Martes Santos... y levanto la mirada a ese cielo rojizo pidiendo perdón entre susurros a la Virgen de las Penas y el maravilloso crucificado de Buiza que a pocos metros de aquí descansan ya de los nervios de una tarde para olvidar. Avanzo pidiendo perdón a mi Virgen niña de Nueva Esperanza y a mi Nazareno del Perdón, el de Pérez Hidalgo que, subido en una hornacina del flamante salón de Tronos y aunque ya no sale, ha significado tanto en mi vida .. Pido perdón a la Virgen de la Estrella cuya campana oigo en la lejanía como una faro que me indica lo que me resta de calle y a Jesús de la Humillación la mejor obra sin duda de mi admirado Palma... Pido perdón además a Jesús del Rescate y a su bellisima Madre de Gracia, a quienes acabo de dejar atrás en la Plaza de la Merced y que me han brindado la oportunidad de captar algunas de las mejores fotos de esta Semana Santa y termino pidiendo perdón al Nazareno de los Pasos y a la Novia de Málaga, a quienes ahora sigo como un penitente más. Y les pido perdón mientras la música de mi mp3 consigue sacar de mi la emoción justa para contener el llanto... Les pido perdón porque hoy mi blog está dedicado a ELLOS. Porque os dije que iba a hablar en este diario de mi Semana Santa y sin embargo sé que no puedo seguir si no vengo aquí y descargo definitivamente mi corazón y mi alma...
La calle parece no tener fin y sin embargo para mi este es el comienzo de lo que hace tiempo me pediste y yo cumplí. Hoy, sellamos nuestro pacto con la firma de mis lárgimas... me pediste olvido y lo he cumplido a pesar de todo el dolor que atenaza mi alma... Y te recuerdo allí, en nuestra primera vez, tú subido en tu altar y yo pequeño, casi diminuto, mirandote y pensando ¿cómo no vi antes tu mirada?... Avanzo calle Carretería recordando aquella Cuaresma entre los varales del pasaje más cofrade. Imaginando de nuevo aquel cuartillo verde y la oficina al pie de la torre de Santiago. 
Miro mis pasos y observo de nuevo los dos rios de cera y en mi hombro creo sentir de nuevo el peso del trono de mi niña del Rosario mientras TU por primera vez te alejabas un Martes Santo. Cierro un instante los ojos y me veo allí en mitad de la plaza, llevando la candelería o hablando con Antoñillo de cuanta gente había visitado tu capilla antes de que vacía se quedara... Recuerdo caras, todas, pero mi voz no quiere pronunciar ningún nombre... Viene a mí de nuevo la emoción de aquel primer traslado y como al volverme estabas TU sonriendome, como siempre has hecho cuando torpemente sabias que se me trababa el alma y el corazón nervioso de estar a tu lado, como aquella noche en que mi abuelo se marchó para conocerte y subido en una silla de esas que llenan el recorrido oficial las rodillas me temblaban y no atinaba a colocarte la corona de espinas...suavemente, con mimo, con lentitud y precisión y un tembleque en las manos pues a centímetros de mi, sentía que te reias de este pobre apendriz de cofrade novato y que al mismo modo me decias que no me preocupara...que ellos estaban ya juntos y todo iba bien... 
Me he sentado en una de las pocas sillas que quedan ya y que la gente deja olvidadas en la calle... Y recuerdo entonces la bendición de la casa hermandad, como ELLA nos protegía y disfrutaba de aquel histórico momento mientras TU en la capilla sabías que yo ya estaba Sentenciado de por vida... Recuerdo aquellos Martes Santos tan parecidos a hoy, con las nubes amenazando TU caminar por calle Larios y como al final todo se resolvía y así hasta tres años seguidos... Y recuerdo las primeras Ferias enfrente de la Parroquia, o en el Palomo; recuerdo Alhaurín el Grande y la procesión de los morados... recuerdo como me dejaste alejarme para que lo tuviera claro y cómo me llamaste para que volviese cuando estaba preparado... Recuerdo las tardes en los archivos, las hemerotecas de Málaga, las alegrías de los datos olvidados, de las imágenes nunca vistas, de la historia que me mandaste rescatar del olvido para que todos supiésemos quiénes éramos sabiendo de quiénes y de donde veníamos... 
Recupero la marcha de esta calle que al igual que cuando la miraba a través del capirote parece que nunca acaba y recuerdo el primer traslado en Sábado, calle Alamos, Dos Aceras, Frailes... recuerdo las paellas a los ancianos de la Esperanza en calle Fresca, los desayunos en la Casa Hermandad, los repartos de túnicas... Ya estoy en mitad de la calle y ahora a mi memoria la asaltan los Rosarios, mañanas siempre celestes en los que acompañarla a ELLA era el esfuerzo más recompensado que he conocido... y recuerdo cada uno de los sitios en los que me has pedido que te sirviera cada Martes Santo, como Jefe y Subjefe de Sección, como Campanillero, como Mayordomo de Trono, como hombre celeste de SU trono... Y recuerdo el dia en el que me pediste que fue Secretario...en aquella noche en la que la me dijiste que podría hacerlo, que no estaría solo... 
Ya vislumbro al final de la calle la Tribuna de los Pobres... y recuerdo aquellas mañanas y noches en las que me ayudaste a escribir mi pregón. Sentado a mi lado en una foto, subido a mi alma y mi corazón para dictarme las más hermosas palabras que han salido de mi boca... Y recuerdo el primer traslado de vuelta en la mañana del Jueves Santo y como el sol os bañaba la cara y tú me sonreías y a mí se me hinchaba el pecho de orgullo por estar a tus pies y ser de ti lo que tú quisieras que fuese y recuerdo aquel año que con la lluvia decidiste que no saliésemos y descubrí las que eran, fueron y serán las lágrimas más hermosas de un Martes Santo ... Y recuerdo el tacto de unas manos y una mirada que resumen cuanto he sentido en aquellos muros, SU media sonrisa, SUS ojos insondables y hermosos, SU pelo de niña hermosa que a la noche roba el azul misterioso de su cielo...Recuerdo las noches en vela maquetando la Revista, cualquiera de ellas, el esfuerzo, la dedicación y la ilusión que, finalmente, siempre se veía recompensada. 
Es incomprensible que no me haya cruzado a nadie...y que ya esté llegando al final de la calle... pero así ha sido. Y mi memoria se vuelve y tuerce por los callejones de tantos y tantos momentos... Y recuerdo soportando mis lágrimas al borde de mis párpados el dia del 75 aniversario y cómo decidiste que mi camino era otro y pusiste en la mitad el escollo insalvable de la lluvia. Recuerdo aquella noche previa, TU y yo solos en el salón de Tronos durante un buen instante... conversando como lo hemos hecho siempre, con la sincerdad de dos amigos que todo lo saben el uno del otro y con la fidelidad de uno, yo, que te ama con todo lo que es y siente... Y recuerdo la vuelta en la furgoneta, abrazado a tí... en la oscuridad de aquel recinto, sintiendote con las manos y con los ojos del alma... Me he sentado en el tercer escalón de la Tribuna de los Pobres. No se oye un sólo ruido...todo es quietud y calma... Y en este silencio recuerdo las mañanas aceleradas de Martes Santo...Cerro Muriano, Misa, visita, Copa, corriendo para casa... y me veo enfundarme la túnica morada, los guantes blancos, los zapatos negros, el cingulo dorado, capirote, la capa...Recuerdo el bullicio de los salones, el caos ordenado de la salida...o las cruces de mayo, las cabalgatas, las noches en vela, los cultos, las mañanas de los sábados, la Agrupación, calle Alcazabilla, la Alameda, Larios, Granada... Cierro los ojos y puedo verte aquí, vitoreado y aclamado por esos que cada año te esperan incondicionalmente sin pedir nada a cambio... Cierro los ojos y puedo veros a los dos en mis noches de plegarias y lágrimas, sobre mi mesita de noche, o en mi cartera o en la cabecera de mi cama...Cierro los ojos y me veo conviertiéndome en hombre a vuestro lado... llegando a ser quien soy y lo que soy por todo esto que he ido recordando... Cierro los ojos y me veo a mi mismo en tantos sitios y lugares pero siempre contigo...
Tomo aire pensando en todo lo que me ha sucedido a tu lado, en como he crecido y he madurado, en como me he hecho a mi mismo siguiendo el camino de vuestra mirada... Y pienso que TU me has unido más a mi padre, que el legado de esas seis revistas que nos pediste hacer es mucho más importante que aquello que de alli haya aprendido... Y pienso que TU me has regalado la amistad del que hoy dia es mi mejor amigo...Paco López... porque no existe amor más alto por ELLA que el suyo y porque aprenderlo de su mano nos ha unido para siempre... Y pienso que allí, bajo tu cobijo, en los muros de esa casa hermandad he amado tanto... que alli he aprendido lo que necesitaba para saber que se ama con todo y que a veces se pierde por mucho que soñemos que la ilusión es suficiente... hoy sé que debía estar preparado para este tiempo, para disfrutar del amor verdadero... Y pienso que de nada me vale pedir cuentas ni guardar rencores... que de nada sirve recordar los malos momentos porque tengo muy claro qué me pides desde el primer momento... Y sentado en esta Tribuna que cada dia se llena con gente sencilla y humilde que te sigue y te quiere sin necesidad de liturgias, dogmas, teología o filosofía, que te sigue por amor simple, puro, certero... emprendo un nuevo viaje vaciando mis alforjas y reseteando mi disco duro... Te sigo, acato tu mensaje y la expresión de tu mirada. Sentado aquí, completamente solo, escucho la Sentencia que me condena al olvido... escucho el dictamen sin rechistar aún con la sensación de que el poder, la avaricia, la codicia, el interés y el egoismo han ganado la batalla... con la sensación del cuan poco es de cuanto pudo haber sido... pero ¿quién soy yo para juzgar algo asi?...¿quién soy yo para tirar la primera piedra?...¿quién soy yo para quejarme al verte y entender TU sufrimiento y qué quieres ahora decirme con todo esto?... Es tiempo de buscarte por otra parte, de seguir tus pasos en otro lugar, en otra experiencia, en otras circunstancias. TU sabes cuanto te amo y confio, así que es hora de partir y anclar la nave en otros puertos, en tu busca, caminando el camino que ha de llevarme a TI...
Se levanta la sesión... y entre lágrimas dejo atrás la Tribuna de los Pobres, aunque, me vuelva y te sienta una última vez... y me dejo invadir por la paz de tus enormes ojos color miel, por tu perfil, tu barba menuda y desaliñada, tu corona de espinas, tus potencias, los regueros de sangre sobre tu mejilla izquierda, tu nariz menuda y perfecta, tus labios entreabiertos... y tu mirada al infinito... Gracias por todo...sabes que te quiero...
Y mientras cruzo el puente que una vez juntos soñamos... aprendo la tercera de las lecciones: Olvidar para continuar... y es entonces, cuando dejo de llorar, y llegando a la altura del mosaico de la Aurora Maria...sonrio... es Miércoles Santo...

1 comentario:

  1. Cada palabra aquí escrita, cada sentimiento vertido en esta entrada de tu blog, cada recuerdo que guardas tan dentro de ti. Son como gotas de cera de una vela que fueron iluminando todos tus días junto a ELLOS y al lado nuestra. Porque esa vela era la que mantenía viva las ganas de seguir adelante, iluminaba todo lo que en su capilla y calle Fraile acontecía (cultos, salidas, pregones, etc.) , pero esa vela se fue apagando poco a poco dejando un reguero de cera derretida y olor a la llama quemada.
    Pero estoy seguro que de esa cera derretida, de esas cenizas resurgirá de nuevo como en su día resurgió nuestra bendita Hermandad de esas mismas cenizas brotaran como un ave fénix tus ganas de seguir soñando junto a ELLOS y luchar por lo que una vez pudo a ver sido y no fue… y luchar porque por fin se dicte la Sentencia mas justa y que sea EL quien bendiga ese bendito mosaico de la que fue su primera casa y solo con verlo por el puente sonriente su respuesta sea SENTENCIA y ya tu te quedes tranquilo y que el amor de sus palabras te deje dormido… .

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